Numismática, heráldica y la negación de uno mismo

Por razones artísticas, académicas y personales, que en su debido tiempo explicaré, me considero anglófila. Leo el sitio Web de BBC, muchas de mis bandas favoritas son de aquellos rumbos, cuento con una extensa videoteca de comedia negra, insulsa e insular, y muestro respuestas más húmedas ante un acento británico (mismo que puedo identificar de acuerdo a su región geográfica) que ante uno de los Estados Unidos.

Pero fue hasta hace poco, leyendo una atrasadísima versión gratuita del suplemento universitario de La Tempestad, que me di cuenta que the United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland había rediseñado su moneda, en una encalzonada y recargada manera de rechazar al Euro.

Piénsenlo como lo contrario a una renovación de votos matrimoniales. En lugar de “te amo tanto que volveré a caminar por el pasillo de la iglesia vestida de novia y con nuestro nieto cargando la cola de mi remendado atuendo”, véanlo más como un “los odio tanto que voy a renovar mi numerario para que se vea mucho más edgy y cool que el de todos ustedes”.

¿Adivinen qué? Lo lograron.


A través de una convocatoria lanzada en el 2005 por The Royal Mint, la serie ganadora fue elegida entre 4,000 entradas. Como pueden notar, las diferentes cantidades de centavos se transforman en un rompecabezas que, al unirse, conforman el escudo real. Mismo que puede verse completamente en la moneda de una libra esterlina.

En el escudo se representan cada uno de los países que conforman al Reino Unido: el león escocés, los tres leones de Inglaterra y el arpa irlandesa. Gran Bretaña no es únicamente Inglaterra. Inglaterra no es únicamente Londres.

En este ejercicio de belleza y abstracción hay un minúsculo error: ¿Dónde queda el país de Gales?

De acuerdo a Mamá Wikipedia:

By contrast, there is no representation at all for Wales in the Royal Arms, as at the Act of Union 1707 Wales was considered an integral part of England pursuant to the Laws in Wales Acts 1535-1542, thus it can be argued Wales is represented in the English coat of arms. Wales was a kingdom when ruled by native Kings, some of whom united it under one Crown, but with the English conquest it largely ceased to exist as a distinct legal entity. The Prince of Wales has ever since been the monarch’s heir apparent.

Upon the accession of the Tudor Kings and Queens, who were themselves of Welsh descent, a Welsh dragon was used as a supporter on the Royal Arms. This was dropped by their successors, the Scottish House of Stuart, who replaced the Tudors’ dragon supporter with the Scottish unicorn.

In the twentieth century, the arms of the principality of Wales were added as an inescutcheon to the coat of arms of the Prince of Wales, and a banner of those arms with a green inescutcheon bearing the Prince’s crown is flown as his personal standard in Wales. The so-called Prince of Wales’s feathers are a heraldic badge rather than a coat of arms upon a shield, but they are not Welsh in any case. They derive, in fact, from the English Princes of Wales (who allegedly owe them to an exploit of Edward, the Black Prince at the Battle of Crécy) and carry a German motto. In any event, they do not form part of the Royal Arms, as opposed to the heraldic achievement of the Prince of Wales, who drops them upon his accession as King.

En pocas palabras: “no le damos independencia a Gales, pero nos da penita mostrarla como nuestra”. Es tal la vergüenza que prefieren poner dos veces a los leones ingleses que darle su lugar a aquella pacífica región que aún utiliza el dialecto del Rey Arturo. El Cymraeg, o Welsh.

En Escocia hacen lo mismo, pero con su propio león. Nada más por mamones. Tengo un amigo de Aberdeen que se rehúsa ir a Inglaterra, aunque se presenten sus artistas favoritos en un festival difícil de creer y le pongas el boleto prácticamente en la mano. Pero como quiera me cae bien.

Lo más curioso de la situación es que Matthew Dent, ganador de la competencia, es originario del país de Gales. ¿Cómo se habrá olvidado de su propia patria y tomado un emblema que lo esconde en el sótano, tanto a él como a los suyos, cual mongolitos en la Edad Media? Quiero pensar que se debe a que sólo tiene 26 años. Debe estar todavía en la etapa de self-denial por la que pasa cada mocoso y de la que pocos logran salir sin rasguño alguno. Por otra parte, el chico Dent (¿Pariente lejano de Harvey Dent, como sugiere Guillermo Lucero?) ha logrado llegar más lejos que muchos de nosotros, siendo uno de los pocos diseñadores con interés en la numismática, colocando una piedra más dentro del saco que cargamos quienes sufrimos la crisis de los veintes.

¿Llegar muy lejos negándose a sí mismo? Digo, le funcionó a Michael Jackson. Sham’on, mothafucka!

Hubiera sido mejor que se hubiera basado en algún otro diseño que incluyera a su región de origen. Aunque sea con fines estéticos y sin interpretar sus significados, como parece que acuñó su serie seleccionada. ¡Vaya! ¡El dragón Welsh es bastante bonito!

Como probablemente diría Ula de The Producers: When you got it, flaunt it”. Yo digo que when you don’t flaunt it, let it go. Si no pones un territorio que es parte de tu reino en tu escudo de armas porque you can’t be arsed, entonces quizás es momento de declarar independencia.

La moneda de dos libras sigue siendo la misma: una oda al progreso, a la tecnología y a un disco del grupo Oasis.

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