Bien culta y así.

Mientras iba en un taxi rumbo a Dondenolesimporta, platicaba con el conductor sobre los quehaceres de la vida. Con la seguridad y certeza de que soy cero secuestrable, le comenté que estudiaba la Licenciatura en Artes. El camarada supuso, en un acento totalmente Power Ranger (more on this, later), que yo “(he) de ser muy culta”. Moví la cabeza como señalando con modestia que más o menos, y el hombre entonces indagó que, aunque he de ser muy culta, también me gusta la fiesta.

No que no sea un ratón de biblioteca, sino que soy un ratón de biblioteca que sabe cómo rockear.

Porque tengo mucha, pero mucha, pero mucha, pero mucha ladilla, y porque ahí viene la parte más densa de mi Proyecto de Evaluación Final, submito (jajajaja, eso nunca podré escribirlo en ningún texto formal) una breve tarea que nos fue encargada hace ya un par de años. Era un breve ensayo hecho en base a dos lecturas: Culture de Terry Eagleton y Modelos de Cultura. No recuerdo cuál fue el nombre del segundo autor, pero he de tener las copias por algún lado. O las pasé por el triturador porque ocupaban mucho espacio y eran muy “OMG WEB 2.0 WTF YAY”. Exageradamente integradas.

Si algún ultrañoño sabe quiénes podrían haber sido los autores de dichas lecturas, le regalo algo bien ultrañoño.

Ambas lecturas tratan, en más o menos páginas, sobre los significados que ha tenido la palabra “cultura” a través de los siglos y de los lugares. Comenzando por la raíz etimológica colere, que significa desde cultivo hasta veneración. Al pasar el tiempo, se transformó desde lo concreto hasta lo abstracto. Desde el proceso hasta la metáfora. A veces en pleito con la civilización, a veces utilizada como sinónimo para ella. Pero siempre, ya sea en terrenos o pensamientos, significa crecimiento.
Etimológicamente, la cultura ha sido siempre algo creado por el hombre, aunque en diferentes sentidos. Al principio, se refiere al cultivo de las tierras y al culto a los dioses. Sin embargo, al comenzar la era de la manufactura, el sentido de la palabra cambia. Quienes poseen cultura son quienes viven en las grandes urbes y viven de actividades secundarias y terciarias. Quienes van al museo en sus ratos libres, leen libros y aprenden idiomas son cultos. En un giro irónico del destino y la evolución del lenguaje y el mundo, quienes cultivan la tierra y viven en el campo son quienes tienen menos tiempo y oportunidades de ser cultos.
El sentido religioso, al parecer, permanece. Las culturas, ya sean artísticas o populares, son defendidas por los eruditos como si se trataran de una verdad mística e intocable.
No obstante, en el sentido filosófico, los problemas en la interpretación de la palabra siguen. Por muchos, la naturaleza y quienes viven de ella son vistos como algo salvaje, en bruto. Pero la cultura, si la vemos desde el punto de vista del constructivismo, es algo creado por el hombre a partir de una materia prima proveniente de la naturaleza o tratando de emularla. Citando a Eagleton, “la naturaleza siempre tiene algo de cultural, mientras que las culturas se construyen a base de ese tráfico incesante con la naturaleza que llamamos trabajo”. La cultura es tanto su resultado como cada una de las partes que la conforman, así como el proceso de su creación.
Como sinónimo de “civilización” en el siglo XVIII, se relaciona más con la ética, la educación, los buenos modales y la moral. En pocas palabras, en el comportamiento social de las clases altas. Es símbolo de la Ilustración y el progreso en lo político, económico y técnico de Francia. Para los alemanes, sin embargo, hay una diferencia entre las dos palabras. La cultura se refiere a los valores religiosos, artísticos e intelectuales de una nación. La civilización no depende del país de origen.
En el romanticismo del siglo XIX, estos mismos alemanes indican otra diferencia: la cultura es espiritual y la civilización es racional. La cultura es orgánica y sensible, mientras que la civilización es mecánica y utilitaria. La civilización es burguesa y la cultura es del pueblo. Mientras que, para los ingleses, la cultura es una idea del otro y una afirmación de uno mismo. Un detalle de distinción. Durante ambos siglos, el Occidente es el único que entra en los conceptos de cultura y civilización, y no es hasta el siglo XX que el exotismo sale a flote y las sociedades primitivas son apreciadas. Se habla de una “cultura inca”, una “cultura egipcia” y, en las clases bajas y medias, una “cultura popular”. Quienes eran considerados los “salvajes”, son ahora los cultivados. Son ahora de quienes tenemos mucho que aprender.
En conclusión, después de ver las definiciones desde sus orígenes etimológicos, históricos y filosóficos, la cultura es producto de la espontaneidad y de lo que nos elige a nosotros. La civilización, por el contrario, es algo que planeamos nosotros de manera consciente.
Actualmente, el concepto de “civilización” no se refiere exclusivamente al refinamiento de los seres humanos. También se refiere a todo aquello en una sociedad que es mejor a lo que había antes: industrias, tecnología, servicios, sistemas. Una vez más, citando a Eagleton, “la vida tal como la conocemos, pero dando a entender que es superior a la barbarie”.
A partir del postmodernismo, los estilos de vida de las minorías son culturas dignas y merecedoras de justicia y consideración. Una lucha política y social. La cultura es identidad e ideología.
La cultura, hoy en día, se refiere a la creación artística, a la crítica utópica y a la forma de vida. Eagleton sugiere que estas múltiples definiciones para un solo concepto son la razón del fracaso de la cultura como civilización, por su falta de realismo y abundancia de pretensiones. Para solucionar esto, propone que la palabra “cultura” se vuelva concreta y se refiera ya sea a un estilo de vida o corriente, o a un selecto grupo de obras artísticas e intelectuales. Que si, a manera de critica quiere llegar a realizar algo, construya “un puente entre el presente y el futuro mediante aquellas fuerzas existentes en el presente que son potencialmente capaces de transformarlo”. La cultura, como realidad y visión, llega a lograr soluciones.

Por cierto, ya lo poco que se ha escrito por aquí se encuentra registrado bajo la ley de Creative Commons. Vimos eso con la misma maestra para la que hice este texto, pero para otra materia. Era una catedrática bien “OMG INTERNETZ EL FUTUROOO” y nos pidió hacer para tercer parcial un blog en equipo de tres personas y llenarlo de cosas bien y bonitas.

UN. BLOG. EN. UN. MES.

Es como pedir que te imprima la animación en Flash.

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