Es del diablo – Pet Society

Puedo buscar mil excusas para justificar la ausencia de notas en este sitio.
Puedo aventarle la culpa, cual papa caliente, a las jornadas laborales que he comenzado desde el mes pasado y que se extienden a niveles workaholicos.
Puedo decir que, después de un fabuloso tiempo visitando a mi pareja, aún me siento triste y sola en nuestra separación geográfica temporal.
También están los textos que debo elaborar para los otros medios que me solicitan, lo hermoso que está el clima allá afuera, alguna enfermedad mental crónica inventada para parecer más cool entre todos los poetas malditos, y aquello de lo que todos hablan y a lo que, para evitar la repetición, me referiré únicamente como “the C word”.

Pero no. Ninguno de estos pretextos, ni los más ridículos ni los más desconcertantes, me impide seguir en las analíticas andanzas de una chica pop de mierda.

Nada menos esto:


Fácil de hackear y difícil de abandonar, Pet Society es la próxima gran aplicación inútil de Facebook. Mientras que hace dos años la onda en este sitio de redes sociales era regalarse comida, juguetes y zapatos a un dólar la pieza, ahora lo mejor que puedes hacer para perder el tiempo y convivir con aquellos amigos con los que raramente has vuelto a hablar es acariciarles su mascota.

I mean it.

En Pet Society puedes crear tu propia mascota seleccionando colores, facciones, nombre y sexo. Aunque en el mundo real todavía vivas en casa de tus padres y sigas durmiendo en tu virgen recámara, tu mascota tiene su propia casa, la cual va creciendo mientras tu puntuación va en aumento. Esto lo puedes lograr si aseas, alimentas y juegas tanto con tu personaje como con los de tus amigos. También es posible comprar decoración, muebles y comida. Objetos que varían de precio y, como en la vida humana, son mucho más ostentosos (aunque, a veces, necesarios) mientras más monedas te cuesten.

Hay cosas que no muchos de nosotros, bola de pigricios, podemos lograr con menor éxito en Pet Society que en nuestras nalgas ya indivisibles: ganar una carrera de obstáculos y cáscaras de banana, salir a la calle de la comunidad para encontrar que nuestros camaradas de todo el mundo viven a la vuelta de la esquina, y saludar desconocidos en la cafetería para después ir a sus casas a bañarnos en sus duchas y dormir en sus camas.

Bueno, sé de muchos que ya han hecho lo último ya varias veces. Pero no les dan monedas ni paw points por eso. Filthy slags.

Tener tu mascota en Pet Society es el equivalente barato, divertido y en alta definición de tener un Tamagotchi. Gran parte de los devotos al juego, asiáticos menores de 18 años, quizás no recuerden lo que era traer un huevo en tu bolsillo ni limpiar heces pixeladas. Ahora, hasta las caquitas son adorables. Tal como el mismo proceso de excreción.

En este mundo, todo es risas y caras adorables. Cuando bañas a tu muñeco con el jabón, hace un extraño gesto de aprobación mientras que menea los brazos arriba y abajo. Al pasar el cursor sobre su cuerpo, con o sin cepillo, hace el mismo gesto al mismo tiempo que ronronea con un sonido que lo identifica como macho o hembra (ya sé que las diferenciaciones de género son asquerosas, pero en Pet Society es lindo y puede ser contrarrestado si vistes a tu personaje de la manera que quieras). Al prender el radio, ríen. Al contarse chistes, ríen. Al mover un patito de hule de un lugar a otro, ríen. Al perder el control de su frisbee, ríen. Incluso al pelear, ríen con los ojos cerrados y las bocas abiertas con sus caras de emoticon de adolescente otaku. Sin importar lo que pase, estos monitos actúan como si verdaderamente hubieran puesto mucha atención en la canción final de Life of Brian.

Son felices en un modelo del mundo que no tiene nada que pedirle al modelo de la ONU de la secundaria más ñoña del Estado. Ni siquiera a las privadas. Un lugar donde lo utópico y lo maquiavélico se conjugan armoniosa y adorablemente. El triunfo del kawaii y de la web 2.0 sobre nuestras patéticas cabezas de picapiedras.

Por esto y muchas cosas más, el Facebook es del diablo.

Finalmente, les presento a mi preciosa mascotita. Se llama Pops, viste de manera elegante, está en planes de construir su cocina y su invernadero, y en su mesa presume la caquita que le regaló una amiga.


El día que comience a actualizar este lugar con frecuencia periodística, le saldrán moscas y querrá mucha, pero mucha comida.

Mientras tanto, me voy a dormir. Que a las seis de la tarde puedo jugar de nuevo a las carreras.

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10 Respuestas a “Es del diablo – Pet Society

  1. Bueno, resulta que Pops ya está sucia y llena de polillas, y tiene un gran pastel fecal en la mesa.

    Y resulta que este post fue el catalizador para que yo hiciera mi mascota. Se llama Epstein-Barr.

  2. El pastel fecal me lo regalo una chica del trabajo porque yo le pedi que me donara una de las que habia hecho su mascota. Mi nena se mosquea, pero nunca caga la muy fresa.

    Fabuloso que este post haya servido para unirte a este club de los sinquehaceres. O mejor dicho, de los conquehaceres desganados. 😀

  3. Son los huevos de pascua. Están bien chidos, pero no valen tanto.
    La nueva opción de reciclar las cosas, por otro lado, suena super. Juntas puntos para cajas misteriosas si pones a reciclar lo que ya no quieras.

    Pet Society? More like Hippie Society.

  4. Pingback: Tu color favorito de Crayola es el Crayola Payola. « Chica Pop de Mierda·

  5. hola me encanta pet society pero dan mas poca plta deberian dar mas = q lindas mascotas las de las imagenes 😀 xauuuuuuuuu……

  6. nadie le va a decir diablo a pet society es el mejor juego del mundo entero y todo lo que quieras decir del pet society es para ti ….
    departede todos los que jugamos pet society …
    tonto al decirle diablo al pet society…

  7. Jajaja awww no estoy diciendo que es diablo, sino que es del diablo. O sea, que es tan adictivo que parece enviado de los infiernos.

    Si hubieras leído el artículo completo, te hubieras dado cuenta que me encantaba Pet Society, tanto que me la pasaba jugando, y que era el mejor juego del mundo entero y de los veinte mil multiversos y así. No era contra Pet Society, sino a favor.

    Lo dejé eventualmente porque me conseguí una vida.

    Tú también deberías hacer lo mismo.

    PD: no es “tonto”, es “tonta”. “Tonta asquerosa”. Soy mujer. Ni siquiera viste que el blog se llama CHICA Pop de Mierda. No Chico.

    PD2: si el español no es tu primer idioma, ahí te va la traducción: get a life. 🙂

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