Muro Pop

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Celebraciones del 20 aniversario

Como habrán visto en medios masivos audiovisuales, hoy se cumplen veinte años de la caída del Muro de Berlín. Para quienes nacieron después de los eventos, o para quienes éramos muy pequeños cuando sucedieron, este aniversario podría no tener el valor que tiene para nuestros padres. O para quienes vivieron y crecieron en una Alemania dividida. Mentiría y cometería errores imperdonables si tratara de hacer una crónica sobre la edificación del muro, quiénes podían cruzarlo, y qué tan fuerte era la rivalidad entre la mitad capitalista y occidentalizada y el sector comunista aliado a la Unión Soviética. Así que tomaré el tema en base a la fuente a la que está consagrada este sitio: la cultura popular.

Una leve idea del espíritu de los tiempos antes de la caída del muro se encuentra en Summer in Berlin de Alphaville. Aunque sean recordados como viles two-hit wonders, eran de los actos más estrictamente románticos de los 80s. Para empezar, tomaron su nombre de un film de Jean-Luc Godard, miembro fundador de la nouvelle vague. El vocalista Marian Gold estuvo obsesionado con crear la canción perfecta, y cree que lo logró con Forever Young. ¿Y qué es más romántico que querer ser eternamente joven? Antes de decidirse por Alphaville, el mismo grupo se llamaba como este tema, con el que nombraron su primer álbum y con el que consiguieron fama internacional.
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El segundo track del LP era Summer in Berlin, una balada electropop sobre una cita, el 7 de junio, con la ciudad y todo lo que la construye: tráfico, polvo, maquinarias, pavimento. Por supuesto, al final de las líricas, el muro. Era 1984 en la Alemania Occidental. Todavía nadie imaginaba que caería. El reloj del juicio final se encontraba a tres minutos de la medianoche, con la tensión entre Estados Unidos-Reino Unido y la URSS a su máximo nivel. Para Alphaville, el muro seguía y seguiría siendo parte del caos de la ciudad. Quizás magnificado desde su mirada idealista, pues los integrantes eran de Renania del Norte-Westfalia, y no de la ciudad capital.

En mi opinión, es uno de los filmes más tiernos que se hayan realizado en lo que va de la década. Comenzó siendo un fenómeno de cineclubs y ahora la pasan hasta en Unicable. Good Bye Lenin! es una tragicomedia en la que un joven de Alemania Oriental debe ocultar a su madre (ferviente socialista) que el muro ha caído mientras ella se encontraba en coma. Una noticia tan grande como la unificación del país podría llevarla a la muerte. Tanto él como su hermana, su novia enfermera, y su amigo que sueña con ser cineasta, tienen que hacerse valer de cualquier cosa con tal de mantener a la señora Kerner en un estado de ignorancia y satisfacción. Noticias falsas, pepinillos postmodernos en envases de la vieja escuela, niños confundidos cantando odas a un pueblo que apenas recuerdan, y la mentirilla blanca (o roja) de que Coca Cola es una bebida comunista. Al final, la novia no puede ocultarlo más y le cuenta todo a la señora, quien prefiere seguir con el juego hasta el final de sus días.

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Es fabuloso ver la reacción de los jóvenes que vivieron en los dos periodos político-sociales. Alex recuerda con afecto a su héroe de la infancia, Sigmund Jähn, el primer alemán en volar al espacio – y orgullosamente del Este. Pero también abraza al nuevo sistema, trabaja instalando platillos satelitales, y usa prendas importadas. Su hermana Ariane, en cuestión de meses, se ha vuelto toda una globalicona con su trabajo en Burger King, su cama de bronceado, los bailes árabes con su tonto novio, y la Coca Cola. Siempre, Coca Cola. Quizás los actores que interpretaron a Alex (Daniel Brühl, hispano-alemán, Frederick Zoller en Inglourious Basterds) y Ariane (Maria Simon, nacida en Leipzig, tras la caída del muro se fue a Nueva York con su padre y su hermana) no recuerden con tanta intensidad lo que fuera el antes y el después en las dos Alemanias, pero recrean sus papeles como si lo hubieran vivido todo. Como si aún lo estuvieran viviendo.

Ya sabemos que The Wall de Pink Floyd no hablaba para nada sobre la situación alemana. Era una de tantas maneras de explotar el estado mental de Syd Barret, quien aunque hubiera sido fundador del grupo no se vio beneficiado de cuanto “tributo” le hicieran los demás integrantes. Ya sabemos que Roger Waters vio la caída del muro como una fuente de oportunidades, transformó el filme en una opera rock, y en 1990 la llevó a un lote baldío que antes era tierra de nadie. Y sabemos que si buscamos una canción verdaderamente conmemorativa del evento, esta sería Wind of Change de Scorpions. La banda de Hanover había compuesto esta canción en un viaje a Moscú en 1989, cuando las libertades crecían en el bloque socialista, y lo relacionaron con los fuertes cambios en su país de origen.

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Pero, ¿qué diablos? es Micro-Chips. Una verdadera banda de niños músicos de finales de los 80s. De aquí salió Jay de la Cueva, que sigue siendo un virtuoso de los instrumentos aunque se le pasara la mano con aquella broma llamada Moderatto. Sus integrantes (sí, hasta el hijo de Luis de Llano) eran unos apasionados de la música que siguen dedicándose a los medios hasta ahora. Aparte, este cóver es fabuloso. Como eran chavitos, pudo haberse esperado una traducción literal de Another Brick in the Wall, o por lo menos algo pueril y anti-académico. Pero en ningún lado escuchamos “oye, maestro, deja a esos niños en paz” ni nada estilo “abajo la tarea”. La versión en español es, más que una crítica al sistema educativo, un canto de protesta general. El letrista fantasma, Antonie Chapa, tenía en mente algo mayor. En un adulto, y en otra tonada, se escuchará como cantaleta de bohemio borracho. Pero, ¿qué diablos? es Micro-Chips:

Hey, hey, hey, hey

Son mil voces de protesta
Suplicando más amor
No más guerras por la tierra
Solo es una confusión

Hey escuchen tiren la pared

Todo el mundo unido derribará la pared
Todo el mundo unido derribará la pared

Necesito de silencio
Darme tiempo de pensar
Derribando las barreras
Que me prohíben avanzar

Hey escuchen tiren la pared

Todo el mundo unido derribará la pared
Todo el mundo unido derribará la pared

Hey, hey, hey, hey

Este es el último track de Niños Eléctricos. Este álbum salió en 1988. En 1987, Ronald Reagan se había visto obligado a pedirle a Gorbachev que tirara el muro. ¿O que derribara la pared, como dice la canción? La inspiración del autor es algo obvia.

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