México: donde regresan todos tus malos recuerdos sobre el bullying en la primaria.

La noche del pasado domingo, sucedió algo que ya varios de la escena (y no escena) conocemos. Erlend Øye, aquel célebre noruego del dueto Kings of Convenience, había venido al país con su proyecto The Whitest Boy Alive. Tocaron dos días seguidos en el Club Velvet de la Ciudad de México. La primer tocada, el sábado, fue fabulosa. La segunda, no tanto.

Casi al final del concierto, en el momento más eufórico de 1517, esto fue lo que pasó:

Desconozco si, en la perfecta Noruega, Erlend fue víctima del bullying durante la primaria. Mucho lo dudo, pues ahí los mocosos están demasiado ocupados paseando sobre Falkor bajo una lluvia de chocolate como para molestar a alguien. Ya saben, el Índice de Felicidad, etc. Si no es así, este incidente debió haberse sentido como un espantoso flashback. Desde un maloso quiebralentes en el patio de recreo, hasta unos hipsters extasiados en busca de un buen souvenir.

Y si su vida ha sido hermosa hasta ahora, pudo haber sido una horrible decepción. Esta banda, en particular, tiene una conexión muy cercana con México. Tocaron aquí por primera vez en el 2007 (incluso se presentaron en Monterrey, pero yo no estaba 😦 ); y se enamoraron tanto, que construyeron un estudio en Punta Burros y grabaron Rules, su segundo álbum. Hicieron su cumbia party a plena luz del día en las calles de Guadalajara. Y en su página de Myspace todavía tienen a Nayarit como su locación, con todo y ponchos zaraperos en la foto de perfil.

Pudo haberse sentido como una traición, y no hay traición más terrible que la que te hace un país al que considerabas utópico.

Para que esto no parezca pinche reflexión de María Julia Lafuente (todos llevamos una María Julia adentro), les digo que esto no es un simple incidente aislado contra un (lindo) niño ñoño de lentes. No es la primera vez que la audiencia mexicana se pone efusiva con un acto extranjero. En diciembre del 2008, alguien canasteó a Sébastien Tellier en su presentación en la ciudad de México. Luego vino a Monterrey, por supuesto, con guardaespaldas. Al escenario subió como tres horas más tarde de lo pactado. Y de ahí bajo sin mirar a nadie, sin conversar con nadie y sin permitir la típica foto post-show. También había leído que a no se quién del crew de Steve Aoki le robaron sus audífonos, que no eran precisamente unos patéticos earplugs de iPod. Y un oldie-but-goodie: cuando unos jóvenes Radiohead tuvieron que tocar tras una malla de contención en el Festival Cervantino de 1994.

Volviendo a TWBA, ellos no se muestran tan rencorosos en su última entrada en MySpace. Dice que el incidente estuvo “fucked up”, pero que no era el fin del mundo, y que ya se iba a acabar -quizás en una mejor manera- de todos modos. Naturalmente tuvieron que terminar porque Erlend NO VE sin sus lentes, y que “it’s just impossible to play, sing, dance and entertain people without seeing them”.

Algunos dicen que no sea mamón. Que Ray Charles, Stevie Wonder y compañía han logrado entretener a las masas sin que puedan ver en lo absoluto. Pero este no es el caso. Entretener a tientas, más que un acto heroico, hubiera sido echarle perlas a los cerdos. Esta audiencia prángana no valdría la pena el esfuerzo. Si el huerco se porta mal, no le vas a dar su juguete.

Por suerte, no estamos vetados. Los chicos amenazan con volver en uno o dos años, o quizás saludarnos en el próximo Coachella. Como quiera, la vergüenza sigue ahí, al igual que nuestra falta de cultura como asistentes de conciertos.

Para el próximo concierto o tocada al que asistan, propongo que se diviertan, que bailen, que besen y abracen. Pero que respeten. No roben, no escupan, no maten ni violen. Mucho menos humillen de esta manera. Porque, fuera de su mundo fanático, esto es visto como una humillación. Acuérdense de la chica que se le abalanzó al Papa (LOLZ) quesque porque lo amaba mucho. No sean unos mini-Mark David Chapmans. Dan oso. Internacional.

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4 Respuestas a “México: donde regresan todos tus malos recuerdos sobre el bullying en la primaria.

  1. Hay que aprender a usar ciertas frases, pues su significado difiere de lo que aparenta ser. (NO ARROJAR) PERLAS A LOS CERDOS quiere decir no hablar ante ignorantes de cosas que son incapaces de comprender. Son palabras del Evangelio (Mateo, VII, 6).

  2. Ambas bandas me encantan.
    La pasada de las gafas no era para tanto. Ha podido seguir el show. En fin. Lo mejor es tu blog. Me encanta y es deputamadre.

    Chica, se agradece.

  3. Es metáfora, Margarita. Es una herramienta utilizada en muchas obras de la literatura, como la Biblia. 🙂

  4. Gracias por los comentarios, Miguel. A ver si blogueas más seguido también. 🙂

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