Ojos Bien Abiertos @ Ambulante Gira de Documentales, Monterrey 2010 (o “las viudas y el celular”)

Hoy en la noche, siguiendo Ambulante Gira de Documentales 2010 en Monterrey, he ido al Cinépolis de Eugenio Garza Sada. ¿El filme? Ojos Bien Abiertos (o Con los Ojos Bien Abiertos: El despertar de un continente”), un documental en el que el uruguayo Gonzalo Arijón recorre los países sudamericanos que han elegido gobiernos de izquierda en este siglo XXI. Unas treinta y tantas personas nos fascinamos con el paisaje amazónico, las costumbres de los pueblos, y los pros y contras de cada nación en la pantalla grande. Verdor, dolor, esfuerzo y magia; en un continente al que muchos olvidamos pertenecer.

En cierto momento hay una escena muy fuerte: el 11 de septiembre del 2008, partidiarios del presidente boliviano Evo Morales se dirigen a una asamblea en la población de Porvenir, provincia de Pando. En el camino, opositores les tienden una emboscada, y muere una docena de personas. Pasan los funerales, con los cuerpos en sus cajas de madera, y las viudas gritando y llorando en lo que cierran los féretros. Tragedias de familias y pueblos que no cuentan con lo que nosotros damos por sentado. Y esas moralejas hippies.

Como en tira de Cindy La Regia, ocurre algo en la sala: una chica se pone de pie en el pasillo, y comienza a hablar por su celular. En voz alta. Con sus amigos del otro lado de la línea. Comenta que está viendo una película bien aburrida, “tipo, un documental y así”, y demás idioteces imposibles de traducir del regio al español. Algunos le chistamos para que se calle o, mínimo, baje el volumen de su voz. No hace caso, y en voz más fuerte habla sobre chicos o zapatos o cosas de las que hablaría alguien que se equivocó de sala y quería entrar a ver Dear John. Le chistamos más, y le pedimos que se salga.

Pasan cinco minutos, y ella sigue. Arijón ya se fue a Venezuela, pero no podemos escucharlo bien. Una joven rubia se baja directo a rogarle que se retire de la sala. Es tratada como si fuera invisible. Un amigo de ella, alto y con barba, la acompaña para tratar de hablar con la chica. Nada. Ya hay gritos y abucheos. Alguien le toma foto con su celular, y nos reímos. Si fuiste tú, por favor compártela. 🙂

Diez minutos, la chica ya ha saludado a tres personas distintas en el teléfono. Llega un guardia y le suplica que se marche. No. Un empleado del multiplex. Tampoco. A los quince minutos, la audiencia está harta. “Es una naca”. “¿Cuándo se te va a acabar el saldo?” “¡Que alguien se la coja, por favor!”. Esto tiene que ser un performance. Un rudo y crítico performance sobre la frivolidad regiomontana a la par del ímpetu socialista del sur. La revolución venezolana, al mismo tiempo que la devolución mexicana. “Devolución”, porque nos hace vomitar.

Por favor, que sea un performance. Si mujeres como Marina Abramovic y Ana Mendieta se han desangrado en público, ¿cómo alguna supernueva y ultraradical artista no podría actuar a la par con la gira Ambulante? ¿Alguien de la FAV que tenga el dato? ¿CEDIM? ¿UDEM? ¿Acaso Arte A.C.? ¿Grupos como Horas Perdidas?

El mismo chico de barba intenta de nuevo el diálogo. Ni de chiste. Gente que va y viene del baño la insulta a la cara. Ni golpes. A los casi veinte minutos, una enfurecida muchacha se pone de pie y le ordena que se vaya. “¡YA! ¡VETE! ¡FUERA!”. Como a un perro. Al fin obedece. Todos aplaudimos y celebramos.

Justo cuando se larga de la sala, el escritor y periodista Eduardo Galeano, autor del clásico ensayo Las venas abiertas de América Latina, dice algo sobre la importancia del respeto a la opinión y a la libre expresión. Cuando pronuncia la palabra “res-pe-to” con un duro énfasis, aplaudimos y celebramos como si fuera función de Rocky Horror.

Saliendo, me topo con un amigo que es proyeccionista del lugar. Me dice que el gerente le pidió que bajara a verificar que la chica no volviera a entrar a la sala. Ahora es una leyenda entre los empleados del cine y entre quienes asistimos a esta función.

No encuentro mejor ejemplo para demostrar las diferencias entre el norte y el sur de América, entre el “OMGMEJIKOENVIASDEDESARROLLO” y sus compañeros que siguen esforzándose con uñas y dientes, entre la frívola Monterrey y ciudades más comprometidas como San Cristóbal de las Casas, y entre quienes se encuentran protegidos por una burbuja y quienes han vivido siempre a la interperie – o que por lo menos tienen agujeritos en sus burbujas.

Qué oso, goey. Trágame tierra. Gag me with a spoon!

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Una respuesta a “Ojos Bien Abiertos @ Ambulante Gira de Documentales, Monterrey 2010 (o “las viudas y el celular”)

  1. No manches con esa vieja! Yo grité desde atrás el Ya Cállate! jaja Estuve a dos de pararme y golpearla. Muy buen relato 🙂

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