Inception, y así

El jueves pasado fui a ver Inception al Río 70. El hecho que la película más esperada del año se encontrara en tan pocos y viejos cines durante su primera semana de estreno en Monterrey es una bendición disfrazada. Ahora que nos “obligaron” a volver a estos cómodos, económicos, y espaciosos lugares, nos preguntamos por qué los habíamos abandonado por el brillo de los Multiplex de centros comerciales. Oro de tontos, definitivamente.

Mis amigos están formados en la fila para que Christopher Nolan les haga un hijo. Son fans hardcoreros del anglo-americano desde Memento e Insomnia. Yo la segunda no la vi, y la primera me sigue pareciendo una de esas maravillas que te sorprenden en la preparatoria y hasta ahí – junto a Requiem for a Dream y, si fuiste udemita, The Butterfly Effect. Bien, pudo haberse quedado ahí si no hubiera tenido mentalidad a largo plazo. Hace diez años tenía la idea principal, y cuando la presentó a la Warner se dio cuenta que necesitaba más actionz thrillerz y menos arthouse en su CV. Por eso se encargó de las dos más recientes entregas del superhéroe más artjauseable del mercado: Batman. Y lo hizo bien. A los personajes les dio mayor profundidad psicológica, agarró buenos actores – aunque Maggie Gyllenhaal hubiera estado mejor que Katie Holmes en Batman Begins. Las atmósferas sí te daban la idea de un presente paralelo (más) distópico. Oh, y los efectos especiales y escenas de acción no estaban tan gratuitos como con otros directores del género. Sigo extrañando al viejo Batman de Adam West que bailaba twist y hacía “pum!” “pam!” “bang!” cuando golpeaba a los malitos; pero nice try, Nolan.

La práctica del nuevo Batman hizo al maestro de Inception.

La trama, pues, no me pondré a contarla por aquí. Ya todos bien se la saben. Si no, bajo alerta de spoilers, pueden buscarla por la Internet. Desde Calderón de la Barca estamos acostumbrados a las historias que (se supone) (al final nos damos cuenta) (borre según sea apropiado) ocurren dentro de un sueño. Son innumerables los ejemplos qula pirinola, maitae encontramos en cine, teatro, música y literatura. Pero bien podríamos decir que, en Inception, se llega a la cumbre de las cintas sobre sueños y/o memorias. No se tira al drama puberto de parejas inmaduras como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, ni al a veces New Age barato de The Fountainmind you, la peli me encanta pero notepinchesmames con algunos momentos-, ni a la mamada intelectualoide de Wanking-digo-Waking Life. Claro, algunos diálogos te hacen pensar que Nolan agarró el libro de filosofía que llevaba en la prepa, pero no tanto como la saga de The Matrix. Aquí, cada aspecto está muy bien balanceado. No hay pura acción y trama hueca, ni atascamiento de conceptos que no tengan sentido.

El elenco, como en el resto de la filmografía de Nolan, está muy bien elegido. Tiene a sus actores fetiche como Cillian Murphy, Michael Caine y Ken Watanabe, que no harán mucho en la cinta – spoiler – pero que son también buenos en eso. Ya bien saben que me encanta Marion Cotillard, y después de verla aquí me encanta más. Aunque son pocas las escenas que comparte con DiCaprio, podemos entender por qué su marido se puso algo celoso. Me da tanto orgullo ver a Joseph Gordon-Levitt, a quien llegué a conocer como niño alien en 3rd rock from the Sun y como gigoló “por accidente” en Mysterious Skin, transformarse en todo un GQMF y robarse un buen cacho de la cinta. Pelear en gravedad cero es el nuevo caminar por las paredes. Mucho más cool es saber que lo hizo en un set giratorio y no gracias a las computadoras. Hablando de GQMFs, Tom Hardy es todo un cheeky bastard. Elegante, cínico y astuto. Aparte de que ya lo andan transformando en símbolo sexual gay.

Leonardo DiCaprio sigue a la alza. El que hubiera comenzado siendo un niño bonito que actuaba bien, es ahora un señorón con fuertes principios de ética y calidad para cada cinta que elige. Logró esquivar la maldición de Brad Pitt, y ahora se le reconoce más por su capacidad actoral que por su aspecto físico. Por cierto, ¿sabían que renunció a la película de vikingos que Mel Gibson andaba planeando? Puntos extra.

También me cae bien Ellen Page, pero no aquí. No le creí su onda de arquitecta de sueños. Bueno que haya sido mujer, pero es muy “Goei, tipo, construyo laberintos oníricos y así. Pero hagamos el viaje pronto, porque el viernes viene Animal Collective”. Es Ellen Page actuando como Ellen Page. Relinda, pero aquí no copla.

Al último los efectos especiales y stunts. Es muy bueno que hayamos llegado a una época en la que los FX se acercan más a lo que sería en realidad. Si vemos cintas de hace varios años, hasta nos da risa lo falsa que se veía la maqueta de Speed, o lo deviantartesca que se veía la Dark City de Alex Proyas. Hasta cosas relativamente recientes, como las nuevas de Hulk, o la próxima cinta sobre el Oso Yogui, son obvias en espanto y falsedad. En Inception, así como se borran los límites entre sueños y realidad, se borran los límites entre computadora y realidad. Se manipulan paisajes y edificios casi al antojo, estallan frutas y libros, y la mirada es fácil de engañar. Quizás porque vemos cosas similares en los sueños que tenemos. También es que ya nos estamos acostumbrando. No me sacó la baba taaaanto como a personas mayores, porque esto es lo que esperaba de los tiempos actuales. Malo fuera que se notaran los pixeles o hubieran texturas mal reproducidas. Es así como imaginaba el futuro. Aún no tenemos patinetas voladoras, pero tenemos FX realistas. Tanto, que llegas a pensar que escenas de acción de carne y hueso – como la pelea en gravedad cero, y las explosiones de desperdicios con cañones de aire – fueron hechas también en computadora. Mi Yo del pasado, si viera Inception, estaría menos decepcionada de este presente/su futuro.*

Esto es buen cine. Esto es, como dijo Max Torres en Milenio, entretenimiento. Si las cintas estuvieran así de bien hechas, con buenas historias, actores, y cinematografía, y con el respeto que se le guarda al espectador como ser humano** y cliente, el mundo sería un poquito mejor.

Quiero volverla a ver, pero en IMAX. Para que la experiencia sea más sobrecogedora y menos widescreen.

* Mis escenas favoritas, sin embargo, fueron las del elevador en el subconsciente del señor Cobb. Es una hermosa manera de viajar por arriba y abajo de las memorias. ¡Y cuando llegan a la playa! Ver un ascensor en la playa, con props que ocupan grúa para ser llevados a locaciones que sí existen, me sacó más la baba que París envolviéndose a sí misma con CGI.

**Kudos especiales por no haber racismo/sexismo ni connotaciones negativas sobre edades y tamaños.

Mención honorífica por no meter escenas de cama a huevo.

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4 Respuestas a “Inception, y así

  1. hey que buena reseña cyn

    sigo con varias dudas, si si ya se que es un sueño, pero tengo una duda con el final-comienzo, no se donde empieza uno y donde acaba el otro, necesito ir a reverla como ud dice en una imax estaria de lujo, el 3d sobra, pero imax si estaria chido.

  2. Sabes lo que opino sobre la película pero agrego esto. Creo que ha sido la mejor película que he visto en el año (en cine, cabe aclarar) por lo mismo que dices y que justifica Maximiliano, aunque creo que no es TAAAAAN complicada de entender, es sólo cuestión de echarle cabeza, cosa que no nos tiene muy acostumbrado el cine hollywoodense.

    … y te faltó poner foto de JGL!!! 😛

    Saludos!

  3. Goei, ahí está la foto siendo el único “despierto” entre todos los dormidos-y-redormidos-y-redormidos. Pero nomás porque sí, aquí va otra. Estando bien bueno y haciendo “algo” con sus manos. Una, dos, tres. UNF!

    ¡Saludines! 🙂

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