De lejos: Festival Nrmal 2011

El sábado pasado me puse a ver el stream del Festival Nrmal 2011. No iba a poder estar ahí por obvias razones, pero al enterarme que lo pasarían por Internet no me lo podía perder.

Nos pusimos en modalidad regiomontana lo más que pudimos. Mi bato pidió pato con pancakes de la comida china, y cuando llegó, vimos que parecían tacos de barbacoa. Precisamente por eso lo pidió. Nos faltó inhalar Camel’s y pistear Tiger – que se parece a la Indio, pero tratamos de situarnos en el lugar, en el momento.

Tacos de Pato

Esto es importante porque hace mucho que no pasa. ¿Recuerdan cómo el año pasado en Monterrey llegamos a tener dos festivales de música y arte durante dos semanas seguidas? ¿Y de cuando habían tocadas en El Garage? Después de un fuerte incidente, Garage se transformó en Workshop y siguió por un rato con tardeadas interesantes y propuestas emocionantes, entre ellas un Ladyfest y unos cuantos talleres. Parecían optimistas, llenos de ganas y planes. Tendrían más ferias vespertinas con productos artesanales y músicos locales, nacionales e internacionales. Pero, poco a poco, los invitados musicales les fueron cancelando con excusas onda ‘pussy bands gate‘. Y después muchos nos hicimos pussies: o cerrando locales, o encerrándonos en casa, o – conforme se daban oportunidades, y quizás no exclusivamente por la situación – largándonos del país.

Me seguí enterando de cosas terribles que pasaban en mi ciudad. Twitter estaba ahí para asustarme a las tres de la mañana con anuncios sobre balaceras cerca de la casa de mis padres. Ver Milenio Televisión de vez en cuando, por puro masoquismo. Personas aquí, algunas con porro en mano, preguntándome sobre ‘la violencia en México’. Y luego Laiza, mi miniseñora, me envió una hermosa postal donde dice que:

Por acá no hay muchas novedades, lo mismo de siempre en la ciudad.

Hasta sacar las viejas notas que había hecho para los eventos que he comentado, y releerlas, me da una sensación de saudade: echar de menos aquello que alguna vez se amó pero que luego se perdió. Y es lo que he notado que también sienten mis amigos. No sólo quienes dejamos la ciudad o el país, sino quienes siguen viviendo a pocos minutos de donde solíamos asistir.

El Festival Nrmal 2011 fue fabuloso: la era dorada de la música underground regiomontana, con todo y su ambiente, compacta en un sólo día. Bandas y artistas que antes veíamos cada semana pero que llevaban meses sin tocar ante un público. Algunos nuevos que se estuvieron gestando en la oscuridad y aprovecharon para explotar ahí mismo. Otros, que nunca habían ido, y que se animaron a volver. Y los autoexiliados evolucionados que volvieron hasta con corte de pelo y chamarra de cuero. Y la gente. Mucha gente, entre viejos y nuevos, que saludaban a la cámara, bailaban, y eran felices.

Espero esto siga repitiéndose. Se echa de menos. Hay que ir reclamando la ciudad, poco a poco.

Y me gustó Hypnomango. Están conmadre. Como Trail of Dead sin la doble batería y sin tirarle a la mamada artsy.

Fotos de Juan José Rodríguez, menos la de los tacos de pato.
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