Otros cinco discos del 2011 que me gustan un chingo

En julio había hecho una pequeña lista mencionando cinco discos del 2011 que me gustan un chingo. Obvio, no estuvo tan completa porque LA HICE EN JULIO. Ya volvimos a clases, ya nos disfrazamos de Toallín (el disfraz más popular en Monterrey), ya matamos al pavo y nos lo echamos en Nochebuena, Navidad, y hasta uno que otro gringo aspiracional en Día de Acción de Gracias. Ahora, mientras las familias corren al supermercado a llevarse uvas con y sin semilla para atragantarse este sábado a la medianoche, me dispongo a mencionar otros cinco discos del 2011 que me gustan un chingo. No es de mejores o peores, sólo que me gustan un chingo.

EMA – Past Life Martyred Saints

Las poetisas en el mundo de la música, hoy en día, suelen ser mayores de treinta años: Patti Smith, PJ Harvey, Lydia Lunch, quizás Ani Di Franco, Karin Dreijer, Björk… pero a las chicas de nuestra edad eso del intelecto no les parece muy presumible. Están ocupadas bailando pistas de alguien más o cantando, aburridamente, letras aburridas de alguien más. No es el caso de Erika M. Anderson. En lugar de distraernos con fiesteo y con fantasías de conocer a Paris Hilton, EMA nos comparte sus más fuertes e íntimos comentarios acerca de su vida. Y esto lo hace con una capacidad lírica sorprendente, escupiendo aforismos como si no hubiera mañana. Sólo tiene 22 años, no le importa morir. Claro que en YouTube se la comen viva. ‘¿Con quién de Pitchfork está saliendo/cogiendo/mamando?’, es uno de los comentarios con más votos positivos. Si fuera hombre, ya le hubieran dado el Ivor Novello, o habría una que otra disertación universitaria en torno a sus letras. No tiene que meterse con nadie para llamar la atención. Ya lo hace: está ejecutando la difícil tarea de ser ella misma. Sí, se ve como las hipstercillas que iban al Jaguar House. Pero es la moda, ¿no?  Así como Nick Drake andaba greñudo y forrado de mezclilla, y sigue siendo un semidios. Tu semidios.

M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

Me encanta el camino por el que Anthony Gonzalez ha llevado a M83. Recuerdo cuando estaba con Nicolas Fromageau en los primeros dos discos, trabajos casi completamente instrumentales que, aunque fueran hermosos, se sentían aún muy reservados y contenidos dentro de sí. Con el potencial de explotar más allá, pero aún atado con correa a un poste. En cuanto se fue Nicolas, y con ayuda de otros amigos, Anthony comenzó a  desenvolverse, con menos miedo a cantar y a producir buen pop. Con menos miedo a ‘venderse’. ‘Midnight City’ es Anthony Gonzalez en su máxima libertad. Sin miedo. Con esas vocales gloriosas y ese solo de saxofón con el que no cualquiera puede salirse con la suya. Eso del sonido explosivo y la buena autoestima se vuelve a oir en temas como ‘Steve McQueen’, y en la lúdica ‘Raconte-Moi Une Histoire’. Ya saben, esa del niño que se hace sapito y se ríe mil. Mi favorito sigue siendo Saturdays=Youth, pero se siente bonito escuchar Hurry Up, We’re Dreaming y darse cuenta que Anthony Gonzalez ya es un niño grande.

Battles – Gloss Drop

Otra de otros que tienen que crecer sin uno de sus compañeros. Después de ese trancazo que fue Mirrored, Tyondai Braxton (el de todas esas voces raras) tuvo que dejar Battles para concentrarse en su trabajo como solista. ¿Cómo le harían sin él? Fácil: continuando sin él. Grabaron un nuevo disco y consiguieron vocalistas de lo más descabellados: ¡¿Gary Numan?! ¡Yamataka Eye de Boredoms?! y amigos como Kazu Makino de Blonde Redhead y Matías Aguayo de… Chile. ‘Dame un helado derritiéndose’ fue la frase del verano, con un video de chicas encueradas comiendo helado… derritiéndose. Pero ellos solos, con la música, tampoco tuvieron problema. Ian Williams se nota más desenvuelto, por ejemplo. Me ha tocado ver al grupo con y sin Tyondai, y la última vez Ian hasta traía bigote de pornstar. Platicaban con la audiencia en lo que hacían soundcheck, algo que no hicieron cuando los vi con Tyondai. No sé si tenga que ver con que era el 2005 y nadie los conocíamos, pero ahora en el 2011, con su música en todas partes, podrían ser unos mamones. No lo son. Podrían decirte ‘no me hables, que han usado medio Mirrored en Skins y medio Gloss Drop en Misfits‘, pero no. Te hablan. Te agradecen. Te quieren. Y te dan un helado. Derritiéndose.

Destroyer – Kaputt

¿Les dije que no cualquiera podía salirse con la suya con un solo de saxofón? Destroyer lo hace, como veinte mil veces durante todo Kaputt. Desperdiciando sus días, persiguiendo algunas chicas… ‘ta bueno, persiguiendo cocaína. El canadiense Dan Bejar hace un finísimo álbum para sus vecinos del sur y para todos los que siguen su estilo de vida como si te lo pidiera la Biblia. El también integrante de The New Pornographers se explaya aquí con baladas pop ochenterosas onda ‘me acabo de bajar del yate’, pero él las transforma en ‘me acabo de bajar del yate y no sé si pueda volver a subirme a él; aparte, extraño mi trineo de madera y mi primer amor’. Rosebud. Es para escucharlo en la ventana, bebiendo Pimm’s, durante un día soleado en el que tienen mucho trabajo que hacer. Unas pequeñas vacaciones de verano para los oídos, pero siempre consientes de que nada es para siempre. Y el video de ‘Kaputt’ es divino.

Atlas Sound – Parallax

Bradford Cox me mantuvo en compañía las primeras semanas que estuve en Bristol, sola y sin conocer a nadie. Ahora lo vuelve a hacer las primeras semanas que he estado en Manchester, sola casi todo el día y sin conocer más que a la vecina. Esta vez también solo, como yo. No que no lo hubiera estado en Deerhunter, con su banda teniendo una vida y para él su banda siendo su vida. Eso es lo que es ‘parallax’: enfocarse a una cosa y solamente a una cosa. Pensar en ella y nada más. Por eso tuvo tanto tiempo para regalarnos Bedroom Databank el año pasado: cuatro volumenes de rarezas y nuevas canciones grabadas en su recámara o en su cuarto de hotel. De esta serie rescató ‘Mona Lisa’ para el nuevo álbum, donde también saca ‘Te Amo’ y otras canciones que ya había cantado en vivo con Deerhunter. Siendo trabajo de estudio, está más pulido que Bedroom Databank, y sigue siendo parte de ese ‘Revival’ que quiere hacer Bradford a la vieja música americana. Comenzando por la portada, con un micrófono viejo a la manera de esos clásicos crooners como Frank Sinatra, y con un estilo de cabello y ropa de pandillero que frecuenta cafeterías en los años 50s. Y este, este, es un megatemazo:

Que este nuevo año esté lleno de cosas hermosas para ustedes y para mí. Que los lleve a lugares nuevos y que todos sus proyectos sean exitosos.

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Una respuesta a “Otros cinco discos del 2011 que me gustan un chingo

  1. Para mí, el de M83 y el de The Horrors son los discos del año, escuchaste ese? Buenísimo, como los otros pero totalmente en otro giro, pero siempre a sabiendas que son garage, y garage del bueno.

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