Wagamama

Anoche fuimos a cenar a uno de mis restaurantes favoritos en este lado del charco. Curiosamente, no es de comida británica (fish and chips, etcétera, etcétera), sino de comida japonesa. O al menos inspirado en la comida japonesa, siendo su especialidad los fideos y sirviéndolos en largas mesas horizontales donde todos se sientan, a la manera de los ramen bars de esa otra isla.

Interior de una sucursal de Wagamama en Londres, con algunos comensales en largas mesas de madera y bancos de madera separados. Foto: David Latt

Con veinte años de existencia, Wagamama (que en japonés significa algo así como ‘auto-indulgencia’) es una franquicia cuyo lema es ‘positive living + positive thinking’(‘comer positivo + vivir positivo’). Y vaya que lo cumplen. Sus platillos son frescos, sanos, y hechos al momento.

El staff casi siempre ha sido amable en todos los lugares a los que hemos ido, y hay quienes se enamoran demasiado de la idea de trabajar ahí. En el 2007 fui por primera vez a una sucursal: a la de Queens Road en Bristol. Nos atendió un muchacho que se llamaba Tommy, con fuerte acento bristolero, que se acomodaba muy cerca de nosotros a pedirnos la orden. Yo hasta bromeaba con que le andaba coqueteando a mi novio. Pero luego me lo hizo a mí también. Así que simplemente era su manera de ser. Tres años después, ya viviendo en Bristol, regresé al restaurant y él seguía ahí. Con otro corte de cabello, pero con la misma actitud. También he notado que muchos estudiantes de intercambio de todas partes suelen trabajar en la franquicia; así que escucharán muchos acentos, o quizás se toparán con algún mesero que hable su idioma natal.

No veo por qué no habría de gustarles tanto trabajar en Wagamama. Es un ambiente ameno, y las labores no son tan arduas o fastidiosas como en otros restaurantes. Desde hace años, fueron pioneros en utilizar tecnología de punta para pedir órdenes. Los meseros tienen PDAs (como las Palm) en las que hacen click a lo que pide el cliente, y eso se manda por red inalámbrica al área de cocina. Como todos los platillos tienen un número, los meseros escriben en el mantel de cada cliente lo que hayan pedido, para evitar cualquier confusión. Literalmente comienzan a preparar la orden desde que sale de la boca del comensal, así que la tienen rapidísimo. En aproximadamente 10-15 minutos, cuando mucho. Rápida, caliente (o fría, si así es la receta) y fresca.

Yasai katsu curry, super juice, chilli ramen con pollo, ebi gyoza.

Mi platillo favorito, no sólo en Wagamama, sino de todos los tiempos, es el yasai katsu curry. Número 72 en la lista. Es un platillo vegetariano, con rodajas de berenjena, camote y calabacín, empanizadas con pan molido crujiente (panko). Es acompañado de arroz blanco con curry, y una ensalada verde con pepinillos rojos y vinagreta.

Algo que deben de saber allá en casa: teniendo el Reino Unido su fama postcolonialista, varios de los alimentos favoritos – casi típicos – de la población son de origen extranjero. El máximo ejemplo de esto es el curry, una pasta picante que suele usarse en la cocina del sudeste de Asia – India, Sri Lanka, Pakistán, Bangladesh. Habiendo sido parte de su imperio, y ahora con un extenso porcentaje de población con descendencia sudasiática, estos inmigrantes trajeron y adaptaron sus platillos para los demás británicos, y es el curry el más popular. Se lo echan a las aves, a los vegetales, y algunos al pescado, y suele acompañarse con arroz. La diferencia entre este curry tan querido en la isla y el curry japonés como el que sirven en Wagamama, es que el curry del sudeste asiático es muuuuuuuy picante y condimentado, con ingredientes como el comino y la cayena; mientras que el curry japonés de lugares como Wagamama y Samsi (otro restaurante japonés-británico) tiene muy poco picor y hasta sabe frutal. Me han contado que, en Wagamama, al curry le ponen cosas como manzanas y plátanos.

Así es. Manzanas y plátanos. Pero igual que con el mole mexicano – que, por cierto, cuando mis compañeros en Bristol me preguntaban qué era el mole, les decía que era algo así como ‘Mexican curry’ -, la mezcla de dulce y salado es fabulosa. Como han visto en la foto, me gusta revolverlo todo y probar todos los sabores: el dulcesalado del curry junto al dulcesalado de las verduras empanizadas (por cierto, el camote en inglés se dice ‘sweet potato’, literalmente ‘papa dulce’), el esponjoso arroz al vapor, y el frescor de la ensalada con esos crujientes y ácidos pepinillos rojos. Mis papás se acordarán que siempre pedía mi hamburguesa sin pepinillos porque no me gustaban. Ahora me retracto. Mamá, papá: me gustan los pepinillos. Pero rojos.

Había dicho al principio que los fideos son su especialidad, pero nunca los pido porque soy una testaruda fanática del yasai katsu curry. Bueno, mi marido es un testarudo fanático del chilli ramen. Son fideos en sopa picante de pollo y puerco, con cebollín, germen de soya, cebolla roja y chiles. Se pueden acompañar con pollo o res, pero él siempre lo pide con pollo. Se lo dan en un plato hondo gigantesco, con una cuchara especial de madera para acabarse el caldo. El nivel de picor depende de dónde vayas y el chef que te toque, pero el muchacho, en ese aspecto, es más mexicano que yo. Ya cuando lo ves llorar y tomar agua, sabes que ha sido demasiado. Creo que nomás le ha pasado una vez, pero como quiera le gustó. Esta última vez no fue tan picante, e igual me pasó uno o dos pedazos de cebollín y cebolla para que viera lo recién hecho que estaba su ramen. ¡Vaya que lo estaba! Los cebollines parecían recién cortados. Frescos y crujientes. Casi como si tuvieran una hortaliza llena de vegetales detrás de alguna puerta secreta en la cocina.

Todavía nos suele quedar algo de espacio, así que por lo general pedimos aperitivos para acompañar los alimentos. Esta vez pedimos ebi gyoza, empanadas fritas de camarón y vegetales. Son buenas para la proteína animal que no estoy comiendo en el yasai katsu curry, e igual de deliciosas. Las puedes chopear en salsa ponzu (hecha a base de vinagre de arroz, pescado, alga, cítricos y vino de arroz [mirin]) con un poco de picante, para que sepan menos secas y más agrias. Si a todo le echan limón, el ponzu es para ustedes.

Además del menú de todos los días, tienen un pequeño menú de ‘specials’ que cambian cada par de meses, con creaciones especiales y a bajo precio. De ahí elegimos nuestra bebida, a la que llamaron ‘super juice’. Es una mezcla de jugos de manzana, naranja, arándano, y ‘sharon fruit‘. ¿Fruta de Sharon? ¿Qué es eso? Investigué y en español es fruta de caqui, generalmente cultivada en Israel (de ahí viene lo de Sharon). Ya con las demás frutas, sabe parecido al jugo de uva, y dicen que ayuda a evitar infartos causados por arteriosclerosis. Así que es bueno para el paladar y para el corazón.

Así que si un día están aquí y ya no quieren comer tanto pescado frito con papotas fritas (que está bien, pero puede llegar a ser aburrido y su cuerpo terminará pidiéndoles a gritos algo fresco y no tan grasoso), pueden ir a Wagamama por fideos, arroz, juguito, y todo lo que se les ocurra. Hay 66 restaurantes en todo Reino Unido, y unos cuantos por Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kuwait, Turquía, Bélgica, Países Bajos, Chipre, Grecia, Irlanda, Qatar, y tres en Boston, Estados Unidos.

Han sacado también dos libros de cocina, editados por el escritor Hugo Arnold. Uno es The Wagamama Cookbook (2005), con recetas de todo tipo; y el más nuevo es Ways with Noodles (2006), dedicado a los fideos. No puedo esperar a conseguir el primero, a ver si puedo reproducir el yasai katsu curry desde la comodidad de mi casa. Y si no, al menos que pueda hacer unos fideos que hagan que mi bato y yo terminemos bebiendo el caldo del plato como la persona de la portada:

Otra cosa genial sobre Wagamama: a finales del año pasado, consiguieron el permiso de artistas para imprimir algunas de sus obras en los manteles. Había recién terminado mi disertación, relacionada con el arte callejero en Bristol y en Monterrey, ¿y adivinen a quién me encontré en mi mantel?

Dos manteles de papel, ilustrados con la imagen de una mujer pelirroja con una flor, hecha por Inkie.

A Inkie, uno de los pioneros del arte callejero en Bristol, a quien había estudiado a profundidad para mi trabajo final. Habían otras ilustraciones de otros artistas de toooodo Reino Unido, pero nos tocó Inkie, y ni siquiera nos dimos cuenta hasta que nos sentamos y ya habíamos pedido la orden. ¡Vaya sorpresa!

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Una respuesta a “Wagamama

  1. Nunca he ido a Wagama, pero por lo que platicas se parece mucho al concepto de otra cadena del mismo estilo que se llama Tampopo. Recientemente me mude a Bristol desde Edimburgo, alguna recomendacion de lugares para comer?

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