El Efecto Thatcher

Voy a confesar algo que me da muchísima pena, y que pensé sería lo suficientemente inteligente para reaccionar a tiempo.

Hace tiempo, estuve viendo una serie de documentales en Channel 4. Se llama  The Genius of British Art, y en cada capítulo, un historiador o ‘estudiado’ muestra alguna faceta en la historia del arte británico que, en particular, le llame la atención. Por ejemplo, el historiador David Starkey hizo un recuento de retratos sobre la familia real y lo que proyectaban a sus súbditos. El Doctor Gus Casely-Hayford nos contó las historias detrás de las ‘vulgares’ (es decir, del pueblo) imágenes de William Hogarth, su autor favorito – y uno de los míos. El reportero Jon Snow, otroro corresponsal de guerra, habló con mucho esfuerzo sobre los artistas que han hecho obra en base a temporadas bélicas. El escritor Howard Jacobson exploró la sexualidad y el deseo durante el periodo victoriano, aquel que encasillamos como ‘casto’ y ‘puro’. El excéntrico Sir Roy Strong, antiguo director de la National Portrait Gallery y del Victoria and Albert Museum, fue contra su aparente especialidad en el arte ‘clásico’ y conversó sobre los (ya no tan) Jóvenes Artistas Británicos. Y, en el penúltimo episodio, antes del de Jon Snow, la reportera Janet Street-Porter platicó acerca del arte moderno a la par de los cambios políticos y socioculturales en el país.

Como historiadora-escritora-periodista en ciernes, ver el de Janet Street-Porter me causó inicial emoción. Esa mujer vive de algo que me apasiona, es exitosa, conoce a todos. Se cotorrea con Damien Hirst y Tracey Emin. Se ha mezclado entre el high y el low con singular perspicacia. Tiene agallas para decir lo que piensa, sin ser tan formal como los demás presentadores. Con maldiciones, incluso. Esa fue la primera vez que la vi, viviendo mi sueño. No sabía literalmente nada sobre ella, pero sabía que quería ser ella. Quizás porque me recordó a mi maestra favorita de la UdeM, Antonia Chiappini, uno de mis grandes modelos a seguir.

Ya no me seguí informando sobre JSP, a pesar de la inicial impresión. Me distraje con muchos compromisos. Estaba en la maestría, a punto de casarme, mudándome de un lugar a otro. No había tiempo para eso, pues. De lo que me di cuenta, al parecer, es que ella no era muy querida aquí. Recién vi ese episodio, le conté a mis compañeras de maestría, y respondieron con muecas y gestos. Asumí que no les interesaba el arte contemporáneo, pues las materias que llevamos estaban más enfocadas a lo victoriano y más atrás. En los medios, era caricaturizada como dientona y se burlaban de su acento posh. Buscando imágenes de ella en Google, salió una foto de Gollum en la página cuatro. ‘¿Sólo se mofan de ella por su físico?’, me preguntaba. ‘¿Porque salió en el reality ese de las celebridades en la jungla, y eso se les hizo corriente?’

Ayer fui a la biblioteca cerca de mi casa. Saqué credencial para poder rentar libros en toda la ciudad, y decidí estrenarla en ese mismo momento. Vi cada uno de los estantes, buscando algo que pudiera ser interesante. Cerca de la sección de salud mental, entre manuales para superar la timidez y otras mugres motivacionales, estaba un libro de ella: Life’s Too F***ing Short (La Vida es Muy P***he Corta), así, con asteriscos censurando la ‘palabrota’. El subtítulo prometía ‘una guía para conseguir lo que TÚ quieres de la VIDA sin gastar tiempo, esfuerzo o dinero’. Sonaba bien. Venía todo en colores bonitos y fuentes grandes. Así que lo renté.

El libro decía unas cuantas cosas lindas y ciertas. De acuerdo al índice, la vida es muy corta para ‘deprimirse por ser cuarentona, sin amigos, en la ruina’, ‘gastar 100 libras en crema facial’, ‘tratar de ser talla cero’, ‘cocinar como chef de televisión’, ‘creer en lo que dicen los hombres’, ‘hablar con gente aburrida’, ‘gastarla en el mismo triste trabajo’, ‘desperdiciar dinero yendo a un spa’, ‘dejar que alguien te diga cómo diseñar tu casa’, ‘ser esclava de la moda’ y ‘tener un set de reglas que no puedas seguir’. Decente. Es más dirigido a mujeres de mayor edad que la mía, y les recomienda cosas que ahorrarán dinero y sufrimientos. Por ejemplo, una vez que te sale una arruga, ya no te la podrás quitar. No dejar tu cabello en las manos de cualquiera. Alternar entre usar cremas baratas y caras, que al rostro poco le importa si le pones crema de supermercado o de tienda departamental. Sin embargo, tiene muchas contradicciones. Dice que no tengas miedo de huir de tu edad, pero luego dice que ‘nadie’ quiere tener cabello canoso y que hay que pintárselo. Dice que el peso saludable de cada persona es distinto, pero odia la gordura (siendo que puedes ser gordo Y saludable). Dice que comas tres veces al día y que odia las dietas, pero sólo vive de ensaladas. A todo esto, que ama cocinar y comer casi como ama tener sexo. Si lo único que come es pollo frío con lechuga, no habla muy bien sobre su vida sexual… Yuck.

Y cuando mi marido llegó del trabajo y me vio leyendo un libro de Janet Street-Porter, casi me pide el divorcio.

Al parecer, la señora no sólo es fea, dientona, kitsch e incongruente. A los 21 años, tenía su columna en un periódico de circulación nacional. Sí, otro de mis grandes sueños. De no ser porque el periódico era el DAILY MAIL, una de las basofias más putrefactas de la nación. El Daily Mail es racista, xenofóbico, clasista, sexista, y todos los -istas y -fóbicos feos que se puedan imaginar. Casi todos los días hablan sobre lo horribles que somos los inmigrantes, robando trabajos, escuelas, dinero, seguro social, como si fuéramos sanguijuelas. Quienes han estado conmigo desde el principio y quienes me han visto luchar para entrar aquí, quedarme, y tener los mismos derechos y garantías que los ciudadanos natos, saben muy bien que si algo no soy, es sanguijuela. Al contrario, han sido testigos de cómo el gobierno me ha chupado miles de pesos en procedimientos casi innecesarios. A diferencia de los británicos nacidos aquí, yo no tengo derecho a fondos del gobierno. Acá, quienes no trabajan, reciben dinero en lo que consiguen empleo. Si no pueden por alguna discapacidad, reciben dinero y descuentos. Muchos jóvenes tienen hijos nada más para que les den muchísima plata y puedan irse de viaje por el mundo. Para poder ser contratado, tienes que tener un National Insurance Number, el equivalente al RFC. A los británicos se los mandan automáticamente a los 16 años, y lo arrumban en un cajón. Yo tuve que sacar cita, ir hasta Coventry, entregar documentos, y todavía tengo que espera de dos a cuatro semanas si me lo dan o no. ¡Ah, pero soy una sanguijuela!

Dirán ‘oh, pero eso es ahora. A lo mejor cuando JSP era columnista, el Daily Mail no estaba tan mal’. Uno de sus fundadores y directores, Lord Rothermere, era amigo de Benito Mussolini y Adolf Hitler. La publicación tenía simpatías hacia ellos y Oswald Mosley, fundador de la Unión Británica de Fascistas.

Ella nunca se ha disculpado por haber tenido tan sórdido pasado. Tiene más fallas en su biografía, pero esta es la que más me cala. Eso, sus burlas hacia la gente con desórdenes alimenticios, y su odio hacia otras mujeres – en especial a las que tienen (o asume que tienen) desórdenes alimenticios.

Siento que fui víctima de algo que podría llamar El Efecto Thatcher. Las mujeres que llegaron a simpatizar con la ex-Primera Ministra Margaret Thatcher simplemente porque era mujer. Desde quienes votaban por ella, miembras del Women’s Institute (viejitas pelonas que se juntan a tejer y conversar sobre cómo ahora la gente de color se atreve a comprar en Marks & Spencer), hasta la actriz Meryl Streep. Thatcher fue espantosa, clasista, y una verdadera sanguijuela. El sistema de salud era nefasto, el salario era ínfimo, los sindicatos fueron decretados ilegales, y el transporte público era peor que andar en burro. Llegó a decir que cualquier persona mayor de 26 años que se moviera en autobús para ir al trabajo debería considerarse un fracaso. Un fracaso.

¡Ah, pero era mujer! ¡Una mujer en el poder! ¡Una mujer DE ACERO!

Lo que me atrajo a JSP fue que era una mujer haciendo lo que me gusta. Ahora la desprecio, porque hace lo que me gusta mientras es una patraña de persona.

Moraleja: no sigan a una persona sólo porque es como ustedes y se proyectan en ella. Síganla por sus principios, sus opiniones, su reacción ante los demás, su interseccionalidad, el respeto que tenga por los más vulnerables.

Con mucha más razón, amigos mexicanos, hagan caso a estos consejos en tiempos de elecciones. Infórmense muuuuuuuuuuy bien. No vayan a votar por alguien nada más porque es mujer. 😉

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2 Respuestas a “El Efecto Thatcher

  1. claro que me gusto, estaba buscando algo sobre la vida de Margaret Thacher y este es un comentario es muy de la realidad de lo que era esa señora

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