De lejos: Coachella 2012 – Día Tres

Dispensen la tardanza en la última reseña. El plan era desvelarnos a verlo todo hasta que At the Drive-In nos agarrara en la mañana. Recuerden que estamos en una zona horaria distinta. Como nuestra vieja mula ya no es lo que era, caímos rendidos poco después de la medianoche y nos despertamos en la mañana sólo a ver a ATD-I. De ahí, me quedé dormida y perdí gran parte de la repetición que quería ver – básicamente, Wild Flag -, así que tuve que buscar en video todo lo demás durante el transcurso de la semana. Ya sé, chapuza. Pero estamos ocho horas más adelante de California. Para cuando los festivaleros se andaban levantando, nosotros ya habíamos vivido casi todo un día. Si hubiéramos estado en Coachella, claro, sí aguantaríamos de Santigold a Snoop Dogg.

Ya hasta se acabó el segundo fin de semana, con los mismos shows una y otra vez, pero más vale tarde que nunca.

El día comenzó ligero. El show de Santigold fue digno de fiesta infantil, con músicos disfrazados, cambios de ropa y accesorios, un par de bailarinas, una botarga de caballo, y coreografías fácil de imitar. Hasta convocó al cumpleañero y sus amiguit-digo, a los asistentes de Coachella, a bailar con ella sobre el escenario, incluyendo a una bebé con audífonos protectores. A como vamos, es más sano y family-friendly que Las Muñequitas Lore Lore. Sí. Aunque haya cantado la de Major Lazer. Y aunque Earl Sweatshirt de Odd Future saliera como invitado. 

Wild Flag estuvo impresionante. Ya las había visto – con la baba caída – en All Tomorrow’s Parties el diciembre pasado, pero una sola vez no basta. Las chicas contentísimas y emocionadas, tras el paso de los años. Otro gran ejemplo de que los de la vieja escuela siguen llevándonos a todos de corbata. Carrie Brownstein y Mary Timony desgarraron las guitarras como nadie, y Carrie cantando fue todo un performance. Vean todos los gifs que le hicieron en Fuck Yeah, Wild Flag. Janet Weiss y Rebecca Cole tampoco se quedaron atrás, con sus celestiales vocales de apoyo; Janet tocando la batería como toda una Melody – no por nada mi integrante favorita de Josie and the Pussycats -, y Rebecca pegándole a las teclas. Así es como deberían tocar las chicas. Más las de mi edad, que no se salen del quirkycute de Lily y Zooey. Ser cis mujer y tener el periodo no significa que tengas que hacer música de anuncio de Kotex.

Bien, ahora hablemos del reencuentro de At the Drive-In en Coáchatela. Fue intenso y emocionante verlos por primera vez en muchos, muchos años. Desde antes de que subieran al escenario, el corazón se me salía por la garganta sólo con ver las gigantescas grabadoras de Vaya proyectadas en las pantallas a los costados. Sabías que esta cosa iba en serio. Luego llegó Cedric Bixler a saludarnos en español, a la manera de Vicente Fox: ‘mocosos, mocosas; marranos, marranas’. Siguió con su rutina cómica entre canción y canción, con mucho chiste local para mexicanos y chicanos, tal y como lo hace en su cuenta de twitter. (Sigo esperando mi mazapán gratis, por cierto.) Pero, ¿la tocada en sí? Como ya les dije, intensa. Jim Ward se veía contentísimo, Tony Hajjar sudaba litros en la batería, Paul Hinojos aún le daba con fuerza. Omar estaba algo desganado, sí. Acaba de morir su madre, Frances Rodríguez-López. Ténganle un poco de consideración y respeto. Aún con el peso del duelo encima, tocó con gran precisión. No obstante, Cedric sonaba un poco más chillante de lo normal. Era entretenido, brincando, bailando, tirándose de los amplificadores, haciendo chistes… pero los gritos ya no eran los mismos. Como que haber tomado lecciones de solfeo para The Mars Volta le arruinó un poco. Está más entonado para la cantada, toma su tecito, casi le hace ‘mimimimimi’; pero esto es At the Drive-In, no La Academia. El setlist, aparte, fue cortísimo. 45 minutos. Sé que Snoop Dogg y Dr. Dre ocupaban más tiempo con su supershow cómicomágicomarihuanomusical, pero ATDI merecía mínimo una hora. Merecían cerrar más que Florence + The Machine. Tienen más trayectoria que ella, a quien vemos año tras año en cuanto festival le venga en gana.

El cierre con Snoop y Dre fue entretenido. No soy muy clienta de su música, pero sí fue un espectáculo. Invitados inesperados de ayer y hoy, una bandota tocando, Snoop fumando un porro de mentiras o de verdad, proyecciones… gente a quienes no habíamos visto en siglos. Ya saben todos qué pasó ahí. Eso de lo que todo mundo sigue hablando, que nos dejó con la boca abierta, y que pensamos no viviríamos para volver a ver: 50 CENT CANTANDO ‘IN DA CLUB’. 😛 LOL NOCIERTO. Pero, ya saben…

Lo he dicho mil veces, pero lo vuelvo a repetir: esta edición de Coachella fue una extensa cátedra de cómo hacer y no hacer música. Los veteranos fueron profesores excelsos, mientras que los estudiantes todavía se trababan con la presentación en Power Point. Los veinteañeros son ahora muy pachorrudos, y hasta ellos mismos se han de aburrir con la música que tocan o pinchan. No por nada, Carrie y Cedric se ven muy bien conservados a comparación de Florence Welch y Zach Condon, que de tanto hacer música ‘de viejitos’, parecen viejitos ellos mismos.

Y más viejita parezco yo quejándome de los chicos de hoy. Espero sobreviva para el próximo Coachella y lo pueda ver desde donde quiera que me encuentre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s