Otros cinco discos del 2012 que me gustan un chingo

Como en el 2011 (Julio y Diciembre), mi conteo de discos favoritos del año se divide en dos partes. Ya en junio había hablado de los álbumes que más me habían atraído del 2012, y ahora incluyo los cinco restantes que salieron o descubrí en los últimos seis meses.

Ultraísta – Ultraísta

Ya sabemos que Radiohead lleva unos cuantos años en picada, cada vez más sin saber lo que hacen y tratando de verse cool en medio de una crisis de los 40s que los ha orillado a tomar unas cuantas decisiones de dudosa reputación (¿la peli de vampiritos?). Sin embargo, por separado no dejan de ser magníficos: Thom Yorke y sus Atoms for Peace, Johnny Greenwood con sublimes bandas sonoras (por cierto, tienen que ver The Master de Paul Thomas Anderson), Phil Selway todo cuero con su álbum familiar, y este año, Nigel Godrich (también integrante de Atoms for Peace) sacando adelante a Ultraísta. El proyecto toma su nombre del movimiento literario al que se unió Jorge Luis Borges durante su estancia en España, y parece seguir sus principios de pureza y renovación artística. El suyo es un sonido bailable e hipnótico, sintético y sintetizado, con alusiones al pop electrónico de los 70s y 80s – especialmente a través de la voz de Laura Bettinson – y con una precisión tan matemática y geométrica que hasta se convierte en orgánica. Como el número áureo. Que los proyectos paralelos de Radiohead sean más emocionantes que lo que hace la banda en sí, tal vez significa que es tiempo de desintegrarse.

Liars – WIXIW

Cuando los vi en MTYMX hace ya dos años, me dieron tanta flojera que me fui a media presentación. Digo, estaba aún embelesada con el performance de HEALTH (que, ironías de la vida, no figuran en este conteo) y quería quedarme con ese cierre. Era cuando el bato de Liars se creía Nick Cave. ¿Recuerdan? Bueno, esos días ya se han ido. WIXIW es otro ejemplo de lo que pudo haber sido de Radiohead. Es gediondo y erótico como en sus tiempos añejos – en los que Karen O los recomendaba como música para cojer y era cero coincidencia que estaba relacionada con el vocalista -, pero con un grado de orden y sofisticación.

Daphni – Jiaolong

Cuando conversé con Daniel Snaith – antes Manitoba, después Caribou – hace un par de años, me dijo que estaba obsesionado con la música dance que se escuchaba en los clubes. Este proyecto alterno es como una carta de amor a lo electrónico más bailable, pero no menos inteligente. Tendrá planeado recrear algo similar a sus experiencias de DJ, pero Jiaolong no es un álbum exclusivo para la pista. Funciona perfectamente para el momento en que te preparas a salir, para el precopeo, para la fiesta en sí, y para el regreso a casa. No sólo eso, sino que es perfecta compañía para estudiar o trabajar en casa. O para manejar en la noche. Y sí, muchachos: también pueden usarlo para lo que Karen O hace con Liars. La primer entrega de Daphni es apta para horarios flexibles y ambientes mucho más flexibles. No había escuchado algo tan universal desde el Homework de Daft Punk.Sólo un pequeño detalle: ya no dejen que se junte tanto con Kieran Hebden, que a veces le copia las respuestas del examen.

Four Tet – Pink

La diferencia entre Kieran Hebden y su bro Daniel “Daphni” Snaith, es que mientras Daphni agarra de todo el mundo con pinzas de investigador científico, Hebden es el estandarte del más puro dance londinense. Four Tet es cristal, concreto y piedra, con detalles dorados en una que otra escultura. Abarcará tanto tiempo y momento como Daphni, pero no tanto espacio. Lo suyo es la ciudad y lo que gira a su alrededor. Lo suyo es tomar el exclusivo club Fabric como si fuera su casa y nunca, nunca dejarlo ir. Al menos que se lo preste un ratito a Daphni, o a Jamie XX, o a Thom Yorke o a quien sea que esté de moda (y que se acomoda).

https://i2.wp.com/www.matadorrecords.com/matablog/wp-content/uploads/2012/06/ole-773-Cat-Power-Sun.jpgCat Power – Sun

Llevábamos desde el 2006 sin material nuevo de Chan Marshall (o desde el 2008, si contamos ese disco de covers que les encanta poner en el Trece Lunas), y ahora vuelve como si nunca se hubiera ido. ¡Hasta más adelantada que muchas otras cantautoras! Marshall dejó atrás la voz indefensa con guitarra acústica y/o piano, y regresó reforzada y experimental jugando con el sintetizador y con arreglos escritos para una banda completa. “Cherokee” es un clásico instantáneo que no olvidaremos en demasiados años. “Ruin” tiene ese sabor tan internacional y soleado como los lugares que ha visitado en esta crítica al turismo primermundista. “Silent Machine”, con esos abruptos momentos de fábrica. Claro que todavía queda la melancolía sabrosa que caracteriza a la Marshall en temas como “Manhattan” y “Nothing But Time”, esta última con Iggy Pop prestando tanto sus gritos rebeldes como sus habilidades de crooner. Estos días, Marshall ha pasado por enfermedades y depresiones que la mantienen lejos de los escenarios. Ojalá no tome nada más que tiempo (y que no sea mucho) para que se sienta mejor y se levante como lo ha hecho durante toda su carrera.

La verdad no sé a quién le interesen estas listas, pero esta fue la mía. Feliz Navidad y un próspero 2013.

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